Lesión del ligamento cruzado anterior
El contexto traumático y la sensación de inestabilidad orientan la sospecha. Lachman abre la exploración; pivot shift aporta más cuando es positivo y el signo de palanca puede ayudar cuando es negativo.
Exploración física · colección clínica
Encuentra qué pruebas pueden ayudarte a confirmar, descartar o matizar una hipótesis clínica y dónde termina su interpretación.
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El contexto traumático y la sensación de inestabilidad orientan la sospecha. Lachman abre la exploración; pivot shift aporta más cuando es positivo y el signo de palanca puede ayudar cuando es negativo.
La historia y el examen neurológico sostienen la hipótesis. Spurling puede aumentarla si concuerda; una combinación negativa de pruebas neurodinámicas puede reducirla, sin cerrar el diagnóstico.
Ninguna maniobra especial debe decidir por sí sola. La palpación de la interlínea, McMurray y Thessaly pueden contribuir a una hipótesis construida con mecanismo, síntomas y exploración global.
El cajón posterior, la caída posterior y la activación del cuádriceps se interpretan juntos. La evidencia favorece una exploración precisa, pero la revisión no permitió agrupar estimaciones entre poblaciones y variantes.
La palpación del ligamento talofibular anterior puede ayudar a descartar y el cajón anterior a confirmar; ninguna prueba supera simultáneamente el 90% de sensibilidad y especificidad.
La elevación de la pierna recta, la tensión femoral y el examen neurológico aportan piezas distintas; los patrones de referencia y la definición de radiculopatía varían entre estudios.
Los signos de retraso rotacional y algunas pruebas de fuerza pueden aumentar la sospecha de rotura completa, pero ninguna maniobra cubre por sí sola todos los tendones y tamaños de lesión.
La compresión de la pantorrilla es la maniobra clínica con mejores estimaciones; la posición de reposo y la palpación complementan, pero no sustituyen la valoración urgente.
La ausencia de dolor en tabaquera reduce la sospecha, pero ninguna característica excluye por completo una fractura oculta; una radiografía inicial normal no cierra el proceso.
Phalen y Tinel aportan cambios modestos y deben combinarse con distribución de síntomas, exploración sensitiva y motora y, cuando cambie la conducta, electrodiagnóstico.
La sospecha se construye con alteración de marcha o destreza, signos de neurona motora superior y síntomas multirregionales; ningún reflejo aislado excluye mielopatía.
Las reglas de Ottawa reducen radiografías tras trauma agudo; un resultado negativo disminuye mucho la probabilidad, pero la regla no diagnostica ni sustituye el juicio clínico.
Edad avanzada, trauma, corticoides y signos de contusión pueden aumentar la sospecha; la mayoría de banderas rojas aisladas no son suficientemente precisas.
Tras una caída, la incapacidad de apoyo y el dolor orientan, pero la exploración puede ser inconclusa; una radiografía normal no excluye una fractura oculta.
La probabilidad clínica estructurada orienta el uso de dímero D y ecografía. Los síntomas y signos aislados tienen utilidad limitada y no deben retrasar derivación.
El índice tobillo-brazo apoya enfermedad arterial crónica, pero su sensibilidad es limitada. Dolor súbito, frialdad o déficit nuevo requieren derivación urgente sin esperar mediciones.
Cozen y la fuerza de prensión dolorosa pueden apoyar un patrón clínico compatible, aunque la evidencia física procede de pocos estudios y con riesgo de sesgo.
La distribución de síntomas, la exploración sensitivo-motora y una provocación concordante construyen la sospecha. Las cifras de maniobras proceden de estudios pequeños y antiguos.
El test cervical de flexión-rotación modifica moderadamente la probabilidad, pero el diagnóstico exige historia compatible y exclusión de cefaleas primarias o secundarias.
La sospecha depende de síntomas en piernas al caminar o estar de pie, alivio con flexión, función y examen neurológico; la imagen no equivale a síndrome clínico.
Aprensión, recolocación y liberación aportan más cuando reproducen sensación de inestabilidad y se interpretan como secuencia; dolor aislado no equivale a inestabilidad.
La pérdida progresiva de movilidad activa y pasiva, sobre todo rotación externa, orienta el patrón; no existe todavía un conjunto de pruebas universalmente validado.
FADIR puede ser sensible, pero ninguna maniobra identifica por sí sola lesión labral, morfología o síndrome femoroacetabular; la pregunta diagnóstica debe definirse primero.
El dolor peripatelar o retropatelar reproducido con sentadilla, escaleras u otras cargas define el patrón. Las maniobras se usan para reproducir y diferenciar, no para atribuir el dolor a una estructura concreta.
El estrés en valgo o varo localiza laxitud medial o lateral y se compara bilateralmente. La fase aguda, el dolor y las lesiones combinadas limitan la precisión de la exploración manual.
La palpación y la zancada en dorsiflexión ayudan a cribar; la compresión de la sindesmosis aporta más al confirmar. Ninguna maniobra determina por sí sola si la lesión es estable.
En personas con dolor lateral de cadera, la palpación trocantérica seguida de abducción resistida puede cambiar de forma importante la probabilidad. La imagen no equivale necesariamente a dolor clínico.
La exploración distingue inestabilidad medial y rotatoria posterolateral. Las maniobras provocativas requieren experiencia y se interpretan con mecanismo, aprensión e imagen cuando cambie la conducta.
El dolor cubital puede proceder del CFCT, articulación radiocubital distal, tendones o hueso. El signo de fóvea y la carga cubital orientan, pero su valor confirmatorio es limitado incluso frente a artroscopia.
El patrón de primeros pasos y la palpación plantar medial sostienen la hipótesis. Windlass es específico cuando reproduce dolor, pero poco sensible; neurología, hueso y tejido adiposo forman parte del diferencial.
La distribución motora y sensitiva localiza el posible nivel radial. Túnel radial, nervio interóseo posterior y lesión proximal no son equivalentes; las maniobras aisladas carecen de precisión robusta.
La combinación de debilidad en dorsiflexión y eversión con inversión conservada orienta hacia nervio fibular frente a raíz L5. La localización y la causa requieren historia, examen neurológico y EDX o imagen cuando proceda.
Prueba otra región, patología o nombre de maniobra.
La historia y la exploración básica definen la probabilidad previa.
La función de la prueba importa tanto como su nombre: confirmar no es descartar.
La precisión pertenece a una población, una técnica y un patrón de referencia concretos.
Si el resultado no cambiaría la conducta, probablemente no necesitas esa prueba.